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Marián García García
Delegada de la Fundación Vicente Ferrer en Navarra, Aragón y La Rioja.
“La comunicación es una de las herramientas más poderosas para despertar conciencia y generar compromiso.”
ENTREVISTA COMPLETA
“La comunicación es una de las herramientas más poderosas para despertar conciencia y generar compromiso.”
MOMENTOS DESTACADOS
“Todo comunica, hasta el silencio”
Marián García García
Delegada de la Fundación Vicente Ferrer en Navarra, Aragón y La Rioja.
Marián García es delegada de la Fundación Vicente Ferrer en Navarra. Desde esta responsabilidad, acerca a la ciudadanía y a las instituciones el trabajo de una organización comprometida con la cooperación internacional, la acción humanitaria y la defensa de los derechos de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, especialmente en la infancia.
En esta edición de ‘Comversaciones’, Marián comparte cómo entiende la comunicación como herramienta de sensibilización y confianza: desde la importancia de comunicar con claridad y transparencia hasta el papel de los medios y del vínculo directo para despertar conciencia y compromiso social.
Os damos la bienvenida a una nueva edición de Comversaciones, una iniciativa de BENCO con la colaboración de Caja Rural de Navarra Acción Social para poner en valor el poder de la buena comunicación. Hoy nos acompaña Marián García, responsable de la Fundación Vicente Ferrer en Navarra, Aragón y La Rioja.
¿Qué tal, Marián?
Muy bien. Encantada de estar aquí con vosotros.
Muchísimas gracias por hacernos partícipes.
Muchas gracias por acompañarnos. La Fundación Vicente Ferrer es una organización que trabaja por el desarrollo humano y la salud de la tierra, con un modelo centrado en cuatro grandes ejes: la infancia, la salud, el bienestar, la igualdad y el cuidado de la tierra. En España cuenta con cerca de 221 profesionales, cientos de personas voluntarias, ocho delegaciones, entre ellas la de Pamplona, sobre la que nos vas a contar hoy las distintas acciones que lleváis a cabo.
Además, la entrevista llega en un momento especial para vosotros, interesante para la organización, que acaba de renovar su marca con el lema Siembra humanidad. Imaginamos que estaréis muy contentos. Y para responder, según la propia fundación, a los crecientes desafíos humanos, a su ampliación a nuevos territorios, a la respuesta ante emergencias como la DANA y la de Gaza y a la necesidad de conectar con nuevas generaciones en un contexto de ruido y desinformación.
Pues, Marián, esperamos que nos cuentes muchas cosas en esta ‘comversación’. Acabáis de renovar vuestra marca bajo el lema Siembra humanidad. Como acabamos de decir en la introducción, y más allá del cambio visual, ¿qué os está pidiendo este momento para replantear esa nueva imagen? ¿Qué queréis contar de nuevo?
Pues el proceso, la verdad, es que ha sido muy interesante y enriquecedor porque quisimos hacerlo desde el principio de una manera pausada, tranquila, sin que fuera como un corre, corre, que estamos últimamente muy acostumbrados a hacerlo todo. Corre, corre. Y ha sido muy interesante porque hemos podido hacer partícipes no solo a esa reflexión interna entre las personas que formamos parte del equipo de la Fundación Vicente Ferrer, sino que también hemos hecho partícipes a las personas que forman parte del entorno, a colaboradores, a empresas, a personas que trabajan en cooperación, en ayuntamientos, gobiernos que colaboran con la fundación, a voluntarios…
Ha sido una reflexión muy colectiva y bonita, porque nos ha traído un aprendizaje de cómo nos perciben, de cómo creemos nosotros que estamos transmitiendo, cómo estamos comunicando y, bueno, pues ha sido, la verdad, un camino muy chulo. Y eso se recoge, no se recoge del todo, pero bueno, de alguna manera estas dos palabras sí que reflejan lo que fue el origen de la Fundación hace 57 años en la India, lo que ha sido el camino durante todo este tiempo y el futuro que imaginamos y soñamos, y donde queremos ver a la Fundación Vicente Ferrer dentro de unos años. Y Siembra humanidad, pues recoge lo que nosotros, después de tantos años trabajando en el desarrollo, vemos: que, si no se trabaja con las personas y cuidando el planeta al mismo tiempo, esto no funciona.
Y sí que lo habíamos visto, lo habíamos palpado y lo habíamos constatado en el trabajo en India, pero no lo habíamos puesto en un lema. Y ahora sí que, en esas dos palabras, de forma muy clara, queremos transmitir eso. Y en lo que es la imagen más visual, lo que es el logotipo, Vicente Ferrer cede el protagonismo al poder transformador de la comunidad, porque creemos que esto hoy en día es muy importante subrayarlo.
El logo parte de la V de Vicente, recoge nuestras siglas y se convierte en una comunidad. Y esto, por ejemplo, la viuda de Vicente Ferrer, Ana Ferrer, que ha vivido este proceso con mucha implicación y mucha ilusión, siempre nos dice que si viviera Vicente Ferrer le encantaría el logo, porque ese protagonismo de la comunidad hoy es más necesario que nunca y es muy potente, no solo en el ámbito del desarrollo, sino en lo que nosotros estamos viendo ahora, en la actuación en otros países.
Cuando actuamos en la recuperación de la DANA, cuando actuamos apoyando a los niños, creando espacios seguros para ellos y recuperando su salud mental, todo esto es un trabajo que, con la comunidad, multiplica. La comunidad multiplica para recuperar esas áreas.
Y entre tantas organizaciones humanitarias, ¿cómo os gustaría que os percibieran a vosotros a nivel de comunicación? ¿Qué os puede distinguir de otras organizaciones? Hablábamos hace un ratito, antes de empezar la entrevista, de organizaciones más potentes, que invierten en comunicación, que están muy presentes… ¿Qué os diferencia a vosotros de otras organizaciones?
Pues no sé qué nos gustaría. Mi percepción, haciendo el trabajo como delegada, que es una parte del territorio que cubrimos desde aquí, yo diría que igual lo más diferencial en nuestro caso es el vínculo con el colaborador, ese vínculo personal que se establece con el colaborador y con la colaboradora. Para mí es distinto.
Cuando yo igual doy una charla o hablo en distintos foros y, después, cuando acabo, vienen, y ese orgullo de pertenencia que me trasladan y me cuentan de haber permanecido 30 años colaborando con la Fundación, de haber amadrinado, apadrinado, a un niño, a una niña, y seguir con esa ilusión de “ojalá sean 30 más”. Yo creo que eso es diferente y a mí me gustaría que siguiera siendo así y que siguiéramos llegando de esa manera.
En este caso es como una comunicación de tú a tú.
Sí, cercana, sí. Y además lo subrayo así porque creo que hoy, más que nunca, es necesaria esa comunicación interpersonal. No lo podemos hacer con todos los colaboradores. Son más de 100.000 en toda España, pero siempre que procuremos, hay que intentar esa relación más próxima, más cercana, porque al final el vínculo con las personas, yo siempre digo, es lo que más fuerza tiene.
Indudablemente.
Es lo que más te llega, es lo que cambia las cosas. Cuando muchas veces decimos, bueno, pues vamos a mandar mails, yo siempre digo: vamos a estar con las personas todo lo que podamos. Por eso la red que tenemos de delegaciones en toda España y los perfiles también de delegados y delegadas que estamos, insistimos mucho en eso. Insistimos en que vamos a estar con las personas, porque esto cambia las cosas.
Es lo que la gente, a lo mejor, quizá, hace que se una a unas organizaciones u otras. Ese trato personal también, ese estar con la gente.
Eso es. Sí, porque eso también genera confianza. Cuando tú procuras trasladar un mensaje genuino, transparente… La transparencia también la destacaría como valor de la Fundación, que siempre lo ha sido así y, bueno, pues seguirá siendo, porque es un baluarte importante. En nuestro caso es un pilar que a veces nos cuesta. Ahora, por ejemplo, trabajando en otros países, colaborando con otras organizaciones locales, muchas veces lo que tenemos que hacer es ayudarles a devolvernos la información con el rigor con el que la Fundación Vicente Ferrer trabaja.
Que muchas veces dices: ¡el trabajo de campo! No, no, si en el trabajo de campo ellas son maravillosas y lo hacen estupendo, pero en la otra área igual no tienen los recursos necesarios. Entonces sí que necesitan un acompañamiento mayor, o porque son pequeñitas. Y ahí, bueno, pues en cada lugar y con cada organización hay que trabajarlo de manera muy personalizada.
Y una fundación como la vuestra, con una mirada global e internacional, con muchos proyectos fuera… Pero bueno, estamos aquí en Navarra, donde también realizáis un montón de acciones. ¿Qué papel juega Navarra, Pamplona en este caso, ¿en la Fundación?
Siempre decimos que Navarra ha sido una comunidad, y es una comunidad, muy solidaria. Y bueno, nosotras aquí estamos muy orgullosas. Aquí tenemos como unos 2.000 colaboradores en Navarra y siempre también con esa ilusión de estar cerca. Y lo que hacemos es, bueno, aparte de esos 2.000 colaboradores, yo destacaría también en este sentido la labor que podemos llevar a cabo en los diferentes países. Durante muchos años en India, pero ahora también en otros países, con el apoyo de instituciones como el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona, el Ayuntamiento de Tudela… Llevan años, o sea, desde 2008, antes de que aquí se creara la delegación.
Llevan haciendo realidad proyectos de cooperación internacional al desarrollo, sobre todo en India, como te digo, teniendo un impacto increíble. O sea, es que es impresionante lo que se puede conseguir a base de años apostando. Y la verdad es que el Gobierno de Navarra, tal y como apuesta por la cooperación hoy día, esto tiene muchísimo valor, tal y como están las cosas en otras comunidades que, en lugar de seguir siendo fuertes, pues van aflojando en ese sentido.
Luego, la Fundación ha destacado también el apoyo de Acción Social de Caja Rural de Navarra para visibilizar y concienciar a la población sobre las realidades que ocurren lejos. ¿Hasta qué punto esta labor de sensibilización es tan importante como la propia captación de recursos, por ejemplo?
Es que todo viene junto. Yo siempre insisto también en eso, en que cuando tú estás trasladando un mensaje que detrás tiene un proyecto tan potente como tiene la Fundación Vicente Ferrer, es que, si lo cuentas y lo cuentas de forma transparente, y queriendo y atendiendo a todas las dudas de cada uno… Por eso a mí me gusta mucho conversar con los colaboradores, cuando vienen las colaboradoras, cuando vienen a la oficina, porque ahí llegamos a lo que realmente se hace y ahí se genera ese vínculo que comentábamos antes.
Y por eso colaboraciones como la que nos da Caja Rural de Navarra son súper importantes, porque durante muchos años nos ha ayudado a celebrar, por ejemplo, eventos en Pamplona. Aprovecho para decir que tenemos una cena solidaria el día 22 de octubre y ellos nos apoyan ahí a sacar adelante esos eventos que nos dan visibilidad.
Al final, te dan visibilidad y te permiten, no solamente en el día del evento, sino durante todo el proceso de organización, llegar a más personas. Y eso es un gran apoyo. Y ahora, además, también contamos con el apoyo de Caja Rural en los proyectos de cooperación, con lo cual es importante.
Entrando de lleno en la comunicación. En una organización como la vuestra, ¿para qué sirve comunicar hoy? Aparte de sensibilizar y movilizar, para informar. ¿Qué crees que es lo más importante en este sentido?
Yo te diría que todo. Al final, todo. Es verdad que te tienes que ir enfocando en cada caso o a los colectivos a los que quieres llegar. Los jóvenes no reciben la información igual que las personas más mayores, pero al final, en todo lo que hacemos hay una parte importante de comunicación. Igual que cuando tú estás teniendo una conversación de persona a persona, como cuando hablas a un foro.
Nosotras estamos acostumbradas a hablar en foros muy diferentes, desde cinco personas a 200 o más. Y en cada caso es de una manera y lo procuras adaptar. Y luego lo mismo con los canales, en los distintos canales. Desde las redes sociales hasta los medios de comunicación, son distintas opciones, pero todo, todo comunica, todo. Como se suele decir, hasta el silencio comunica.
Y a veces nos haría falta un poquito más de silencio del que tenemos. Yo echo en falta espacios más de escucha o de compartir. Lo que decíamos antes del proceso de cambio de identidad, eso que te permite hacerlo tranquilamente, eso es un lujo hoy en día.
Y sí que es cierto, siguiendo con la comunicación, que la cooperación ha arrastrado durante años ciertos códigos de comunicación a veces cuestionados: mensajes paternalistas, imágenes que simplifican la pobreza o relatos que despiertan compasión, pero no comprensión. ¿Crees que el sector está aprendiendo a comunicar mejor?
Es verdad que la Fundación Vicente Ferrer siempre ha tenido una forma de comunicar muy enfocada en dónde podemos llegar y qué podemos lograr. Y siempre nuestras imágenes, nuestro mensaje, siempre tratan de ser muy positivos, de no llamar a esa pena que dices tú, que además yo lo considero ya un poco como algo de atrás. Estamos hablando de otra cosa.
Estamos hablando de justicia social.
En la noticia de lo que nos habéis comentado, de vuestra nueva marca y demás, habláis de un contexto de bulos, de desinformación, de generaciones, por lo que me estás contando, que son más difíciles de interpelar o de llegar. Aunque los jóvenes tienen mucha sensibilidad.
Total, total. Pensamos que no, pero les llega perfectamente.
Está clarísimo.
¿Qué retos tiene hoy en día una entidad social a la hora de generar esa confianza de la que estamos hablando? De no tener mensajes vacíos, sino que llegue. ¿Cuál es vuestra comunicación del futuro, digamos? O, ¿qué es lo que queréis hacer de cara al futuro para que se os tenga en cuenta en este sentido?
Yo creo que el reto, no solamente de la Fundación Vicente Ferrer, sino en general del sector, es hablar claro, porque cuando tú hablas claro, transmites el mensaje de forma genuina y tienes un gran proyecto detrás. Es que ahí está tu poder. Ahí está tu capacidad para llegar y, por supuesto, luego también devolver la información de la mejor manera.
Y sí que, como aprendizaje o autocrítica, en el sentido de que no tengamos nosotras la sensación de que sabemos cómo hay que hacerlo, sino que recojamos de la sociedad lo que la sociedad nos cuente. Cómo se están moviendo los jóvenes, que ellos igual no se vinculan como nosotras hemos estado acostumbradas a que se vinculasen, con una colaboración constante todos los meses. Ellos ya no se vinculan así, se vinculan de otras maneras, igual con colaboraciones puntuales. Pero, como decías tú, es que tienen mucha sensibilidad y tenemos mucho que aprender de ellos y de ellas.
Pues nos hemos quedado sin tiempo, Marián. ¡Qué pena!, porque estamos aquí encantadas. Muchas gracias por acompañarnos, por contarnos cómo comunican las organizaciones de acción social en este sentido. No sé si te queda algo por decir o quisieras añadir algo más.
Bueno, me gustaría agradecer. La verdad es que el espacio, como decimos, para poder contar un poquito más, que no sea muy rápido, es estupendo. Así que bueno, yo animaría también a quienes nos vean y nos escuchen a que se pasen por nuestra oficina. Estamos en los Edificios Inteligentes para poder conversar, lo que decíamos, que a nosotras tanto mi compañera Susana como yo, que somos el equipo que estamos aquí en Pamplona, estaremos encantadas de poder alargar un poco la conversación.
Muchísimas gracias. Cerramos una nueva edición de Comversaciones, una iniciativa con la colaboración de Caja Rural de Navarra Acción Social, para poner en valor el poder de la comunicación. Y nos vemos en otra ‘comversación’. Muchas gracias.
