Una iniciativa de
con la colaboración de 

“El tono mitinero más emocional, más simple, y más directo está invadiendo la comunicación política”

Jordi Rodríguez Virgili

Profesor Titular de Comunicación en la Universidad de Navarra y Vicedecano de su Facultad de Comunicación. Es licenciado en Periodismo y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Premio extraordinario de Doctorado de la Facultad de Comunicación. En la actualidad desarrolla su labor docente como profesor de “Comunicación Política” y “Sistemas Políticos Comparados” en los grados de Periodismo y Publicidad y Relaciones Públicas. También imparte “Cuestiones actuales de Comunicación Política” en el Master de Investigación y “Análisis de contextos políticos” en el Master de Comunicación Política y Corporativa. Pertenece a la Asociación de Historiadores de la Comunicación (AHC), la Asociación de Comunicación Política (ACOP), la Asociación Española de la Ciencia Política y de la Administración (AECPA), la Sociedad Española de Periodística (SEP) y del Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación (FISEC).

¿Por qué deben comunicar bien los políticos/as?
No puede haber política sin comunicación, ¿no? Gran parte del tiempo de un político se lo pasa comunicando; comunicando ante los medios de comunicación, en el Parlamento, ante grupos, ante su propio partido, ante equipos de gobierno y el liderazgo necesita de una buena comunicación. Tú puedes tener un gran proyecto, puede ser un gran gestor, puedes ser un gran analista, tener unos grandes valores políticos, pero si no lo sabes compartir, si no sabes cómo transmitir ese proyecto político a los tuyos dentro del partido, en el Parlamento o a la ciudadanía y a través de los medios de comunicación, tienes un gravísimo problema, ¿no? Por tanto, la comunicación es fundamental. Es una herramienta imprescindible y fundamental para los políticos.

¿Cómo debe ser la buena comunicación política y cuál ha sido su evolución?
Una buena comunicación será aquella en la que logre comprenderse unos a otros, ¿no? Y salir del aislamiento. Vemos que la comunicación política está mucho más profesionalizada. Que ya no solo se basa en las relaciones con los medios. No son esos gabinetes de prensa que tenían que atender a las necesidades de los medios de comunicación e intentar colocar los mensajes de los políticos en los medios, si no que ya hay escritores de discurso, por ejemplo. Se trabaja como una auténtica productora para producir material audiovisual en los canales también digitales y ponerlas a disposición de los medios y de los ciudadanos. Como las nuevas tecnologías, que requieren unas competencias, unas habilidades y unos conocimientos muy específicos y, por tanto, toda esa parte digital; redes sociales, Internet, la web... Todo lo que conlleva ese posicionamiento SEO también se ha sofisticado mucho. Vemos que ya hay distintos perfiles. Ya no es simplemente el de relaciones con los medios, que sigue siendo fundamental e imprescindible, pues necesitamos un community manager, necesitamos alguien que cree productos audiovisuales y va habiendo profesiones muy distintas dentro de lo que llamamos la comunicación política. El asociacionismo demuestra también como se ha profesionalizado un oficio o una actividad, ¿no? Entonces, desde 2008 se creó ACOP, la Asociación de Comunicación Política, donde estamos académicos, profesionales y consultores reunidos en esa asociación de comunicación política donde intercambiamos experiencias, conocimientos y se defiende también a esa nueva profesión, ¿no? Por eso digo la profesionalización. Preguntabas, ¿una buena comunicación?, pues es hacerse entender. Luego, también dentro de los requisitos de una buena comunicación, es que el mensaje sea coherente y consistente ¿no? Pero, ¿luego cómo lo modulas? Depende de la audiencia. Y tienes que tener el mismo... El mensaje tiene que ser el mismo. Lo que tú quieres compartir es lo mismo. Cómo lo compartes, con qué mensajes, a través de qué lenguajes y de qué formas, eso lo tienes que adaptar al medio y lo tienes que adaptar a la audiencia. Entonces, cuanto más y mejor conozcas a la audiencia, cuanto más y mejor puedas concretar esa conversación, esa relación con la audiencia, pues mejor. Entonces, estamos ahora en esa sofisticación o microsegmentación de los distintos públicos.

¿Son los profesionales de la comunicación los responsables de la desafección política?
Cada medio de comunicación tiene su enfoque, tiene su línea editorial y tiene su perspectiva y su forma de ver la realidad, pero no nos la inventamos. Es decir, si hablamos de que hay insultos, es porque los políticos insultan. Si hablamos de que hay corrupción, es porque hay corrupción. Es decir, nosotros no nos inventamos la realidad, por tanto, la responsabilidad en gran medida es de los políticos. Y, ¡ojo!, también de los ciudadanos. Por tanto, yo creo que todos tienen su parte de responsabilidad. Todos somos corresponsables, pero también quién más capacidad tiene, más responsabilidad tiene. Yo creo que esa es por parte de los políticos y creo que la desafección política no es un problema de comunicación, ni fundamentalmente de comunicación, pero sí que la comunicación tiene que ver. Tiene que ver en que muchos de los consultores entienden la comunicación, han simplificado demasiado los mensajes y vamos una comunicación demasiado emocional. La comunicación tiene que ser emocional, tiene que ser empática. El hombre es cabeza y corazón y esa comunicación política tiene que llegar a la cabeza a través casi de los corazones. Mensajes racionales de forma emocional, pero yendo estamos en los últimos años a unos mensajes demasiado emotivos, demasiados emocionales y hemos simplificado demasiado el lenguaje. Por ejemplo, en el Parlamento se habla igual que en una televisión y en una televisión igual que en un mitin y, al final, el tono mitinero, por así decir, que es más emocional, más simple, y más directo está invadiendo toda la comunicación política. Y eso es un problema, que gran parte es de los consultores y qué tiene que ver a efectos con la polarización. Los medios de comunicación tienen también su parte de responsabilidad porque hacemos un periodismo de declaraciones, un periodismo, pues eso, de mucha cobertura de carrera de caballos, a ver quién va primero. Si gana Ayuso, cómo va, si gana la mayoría absoluta, en lugar de centrarnos en las propuestas, en los contenidos o en las políticas concretas. Y la ciudadanía, indudablemente también tiene su responsabilidad porque en última instancia ahora la oferta informativa es muy amplia y ellos pueden ser los primeros en apagar formas de comunicar o castigar formas de comunicar que no son las adecuadas. Por tanto, aunque todos tienen su responsabilidad, la máxima, yo creo que recae sobre los propios políticos.

¿Existe en comunicación política una convergencia entre medios tradicionales y medios sociales?
La percepción que tienen los ciudadanos de la política es una percepción fundamentalmente mediada a través de los medios de comunicación. Porque no conocemos a Pedro Sánchez. No conocemos a Pablo Casado, no conocemos la mayoría, ni siquiera en Navarra que es una comunidad más pequeñita, directamente María Chivite o a Javier Esparza. La imagen que tienen de María Chivite, de Javier Esparza o de los políticos navarros, es fundamentalmente a través de los medios de comunicación, de los diarios, de la radio, de la televisión. Y, luego, está claro, todas las nuevas tecnologías. Entonces, en el sistema que estamos ahora, hay un autor británico Chadwick que lo llama sistema híbrido. Dónde hibridan, dónde se mezclan, dónde ya no se pueden separar medios tradicionales de los medios digitales, ¿no? Porque los periodistas que están en los medios digitales, obtienen información también de los medios digitales. Entonces, todo eso híbrida. Entonces, dices: no puedes tener una estrategia para medios tradicionales y una estrategia para medios digitales, tiene que haber una estrategia única que se irá moldeando a los distintos formatos. Y, además, unas se alimentan a otras.

¿Cómo comunican los políticos en Navarra?
Ha habido una mayor profesionalización, pues, por ejemplo, antes hablamos de la importancia de la comunicación audiovisual y de crear nuestros propios productos audiovisuales. Y eso en Navarra, pues se ha empezado a hacer también. Quizá, están muy pendientes o vemos ese refuerzo en la comunicación, solo en momentos electorales. También pasa en el resto de España y en otros países. Yo creo que tendrían que ser más consistente. Creo que tienen amplio margen de mejora. Y, luego, en cuanto a políticos concretos yo creo que ni mejor ni peor que vemos en el resto de España, ¿no? A veces, existe demasiado enfrentamiento y hostilidad, ¿no? Pues, por ejemplo, la presidenta María Chivite, a veces, parece que está demasiado enfadada, ¿no? Pues tiene que, creo, que sonreír más. Es una retórica política demasiado de enfrentamiento. Yo creo que a los ciudadanos también les gustaría ver cuando hay enfrentamiento que lo haya, pero que no sea solo esa la condición de la comunicación política. Y dentro de los políticos, yo creo que aquí en Navarra, desde el punto de vista de la comunicación, de la retórica y de la oratoria, quizá la política que más destaca también por su formación y por su experiencia, pues siempre ha sido Uxue Barkos, ¿no? Y lo vemos. Sobre todo hablamos de tres distancias en la comunicación; la comunicación interpersonal o de pequeños grupos la comunicación a través de los medios de comunicación y luego los grandes mítines. Y yo creo Uxue Barkos maneja muy bien esas tres distancias, ¿no? Con los medios de comunicación que es cuando más fácil se ve, porque es una profesional de esto. Ha estudiado en esta facultad y luego ha ejercido como periodista. Entonces, se le ve muy cómoda, muy suelta delante de las cámaras, en las entrevistas y en los canutazos. Dentro dela media que hay en Navarra, pues yo creo que siempre ha destacado Uxue Barkos como la que mejor maneja los recursos de la comunicación política.

UNA INICIATIVA PARA PONER EN VALOR EL PODER DE LA BUENA COMUNICACIÓN